Visita al museo de arte sacro “Regina Coeli”

Claustro

Claustro

Seguramente habréis oído hablar alguna vez del Museo Diocesano de arte sacro “Regina Coeli” de Santillana del Mar, o incluso podéis haber estado  en alguna ocasión en él. Bien; este museo,que fue creado en el antiguo convento Regina Coeli, con la finalidad de conservar, estudiar y exponer una parte importante del patrimonio artístico religioso de la Diócesis, contiene un millar de obras, destacando las colecciones de imaginería medieval y barroca en madera policromada, la platería española y colonial, los esmaltes y marfiles, y una excelente colección de cristos. Dispone de un Taller de Restauración de gran prestigio y el Archivo Documental Diocesano.

El museo, se desarrolla en tres extensas plantas alrededor de un gran patio de arcos. La primera parte de la colección  expone varias tallas policromadas de madera de alrededor de los siglos XIII-XIV, dedicadas la mayoría a la virgen de la asunción o a figuras de santos.

Al subir las escaleras que conectan el patio con el 2º piso, ya en el interior del solar, aunque con grandes ventanales que dan directamente al claustro, el visitante podrá ver frente a él dos pequeños retablos ricamente decorados con oro y detalles en madera, y algunas piezas dedicadas a San Andrés, San Jorge, San Miguel, los evangelistas, y algunos bustos de la Virgen. Mientras paseas por los grandes y anchos pasillos, te darás cuenta de que existe una pequeña estancia cuyo suelo y techos son de madera de roble antigua, en la que se guarda celosamente la escultura del mausoleo de un antiguo caballero templario, además de un pequeño grupo escultórico que representa la muerte de Jesucristo, y un antiquísimo documento del “Libro de las ánimas”. Si continuamos, nos podemos fijar en que a medida que avanza la exposición, las esculturas e imágenes son de mayor envergadura, y suelen tener más expresividad y dinámica en sus cuerpos, ya que claramente corresponden a siglos posteriores a los de la parte de abajo.

Talla policromada de san Miguel matando al dragón

Talla policromada de San Miguel matando al dragón

A continuación, al acabar de ver estos pasillos, giraremos a la derecha para adentrarnos en la sala donde se exponen algunas imágenes del siglo XVIII, ya de tamaño real y con gran semejanza a un ser humano, como lo son las esculturas del Cristo atado a la columna en madera y el emotivo busto del “Ecce Hommo” de marfil con ojos de cristal azules esmaltados, del siglo XVII, proveniente de Castro Urdiales.

A partir de aquí abandonaremos esta estancia que recuerda a una antigua cripta para volver a subir escaleras y situarnos en la tercera planta, dedicada íntegramente a la exposición de crucifijos y escenas de la pasión de Jesucristo. Es en esta sala cuando surgieron mis sorpresas, al ver, delante de mis ojos, nada más y nada menos que cinco crucifijos de marfil tallados con verdadera inspiración en el siglo XVII, por un devoto que las donó a nuestro colegio de la Compañía de María de Santander. Si continuamos por la sala veremos que hay más piezas de nuestro colegio que están expuestas ahí, como relicarios, cálices…

Al finalizar la visita a esa sala, unas escaleras te guiarán a algunas partes un poco “escondidas”. Se encuentran en una parte del museo situada en la 1ª planta donde se guarda sobre todo muebles del obispado, (entre los que encontraremos un bello sinfonier de madera de roble que servía para guardar casullas y dalmáticas, que también pertenecía al colegio), y varias salas poco iluminadas en las que se encuentran expuestas algunas vírgenes de vestir, (sobre todo vírgenes del rosario y algunas tallas de la inmaculada concepción), y cuadros y antiguas dalmáticas guardadas en grandes marcos y colgadas sobre la pared.

Virgen del colegio. Pudiera haberse sacado en procesión el día de la Niña María

Virgen del colegio. Pudiera haberse sacado en procesión el día de la Niña María

Casi al final de la visita, existe una antesala, antes de llegar a la recepción, donde se exponen numerosos relicarios, custodias, cálices, joyas… A cual más ricamente detallado. Se muestran tras un cristal de seguridad, y de alguna manera van haciendo un pequeño recorrido a través de la historia de estas joyas. Existe en el centro, una gran custodia de oro, con pequeñas esculturas que representan a ángeles y santos, en la están incrustados diamantes, rubís, esmeraldas, zafiros…

Al acabar la visita, saldrás por un pequeño pórtico, (curiosamente es el mismo por el que entras, solo que solo ves sus detalles y la parte superior, con muchos detalles, al salir). De esta manera habrás terminado el recorrido. Una visita realmente especial para los que somos del colegio de La Enseñanza, pues es por la sorpresa que te llevas al descubrir que muchas piezas son del cole, por la que te apetece volver de nuevo en otra ocasión.

Sobre Miguel Ángel García Saro