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Posted by on Nov 6, 2013 in Noticias, Pastoral, Slider | 0 comments

Para estar con ÉL

Para estar con ÉL

logo_paraestarDesde el departamento de Pastoral comenzamos este proyecto con mucha ilusión. “Para estar con ÉL” es una iniciativa de Nueva Evangelización que nace en el cole con vocación de extenderse a otros.

Estos son los objetivos que perseguimos:

–       Presentar al niño espacios de oración en los que pueda encontrarse con el Señor.

–       Poner en el centro de la espiritualidad del niño a Jesús en la Eucaristía.

–       Implementar en el centro educativo la adoración eucarística como “pulmón” espiritual de la acción pastoral del mismo.

Os contamos una experiencia parecida que tuvo lugar en Toledo y por supuesto os invitamos a todos a venir con nosotros PARA ESTAR CON ÉL.

“La Adoración es un abrazo con Jesús, en el que le digo: Yo soy tuyo y te pido que tú también estés siempre conmigo”: así le explicaba Benedicto XVI a un niño lo que es la adoración eucarística.

Y los niños lo entienden muy bien. Después del Congreso Eucarístico Nacional celebrado en Toledo, en el año 2010, la Hermana Mercedes Mayordomo, de las Franciscanas Misioneras de María, los sacerdotes don José Luis Martínez y don Diego Mingo, junto al laico don David Jiménez, iniciaron una experiencia de adoración eucarística de los niños, que tiene lugar los primeros viernes de mes en la capilla de las Franciscanas Misioneras de María, en Burgos (calle San Pablo 35). Todo surgió después de ver, en el Congreso de Toledo, a 1.200 niños en Adoración en la catedral primada: “Esa experiencia nos confirmó que los niños tienen sed del Absoluto”.

“En nuestra sociedad secularizada puede parecer un despropósito acercar a los niños a la adoración eucarística -reconocen-. Por eso, en muchas ocasiones, hemos considerado la adoración eucarística como exclusiva de los adultos. Nos resulta complicado explicar a los pequeños que, en esa forma blanca, está la presencia sacramental y real de Jesús”. Sin embargo, “hemos palpado reiteradamente que el niño es un contemplativo por excelencia. No es que lo crea todo, y ya está, sino que, desde el día de su Bautismo, posee un corazón sencillo y habitado por la presencia trinitaria: basta que le acerquemos a la fuente para que beba y el Señor apague esa sed de profundizar en su fe, incluso a una edad temprana”.

Gracias a su experiencia de Adoración con niños, desmontan el tópico de que los niños son demasiado pequeños, que no entienden todavía, que no conviene dar pasos forzados… “Son cosas que decimos cuando no nos queremos comprometer, pero todo eso es mentira de adulto, pues la realidad del Espíritu Santo no es ésa”, explican. Más bien al contrario, “el niño debe crecer y llegar a ser adulto en todo, en lo físico, en lo intelectual y en lo espiritual; si no, será una persona incompleta. Hay experiencias constatadas de la necesidad del niño de vivir esta dimensión transcendente. La edad no es impedimento”.

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